La vida le tenía una sorpresa guardada a este ladrón de bancos.

Definitivamente cuando salimos de nuestras casas a trabajar cualquiera sea la actividad que hagamos, podemos estar seguros que salimos pero nunca podemos certificar si llegaremos de nuevo a nuestros hogares por la cantidad de cosas que puedan suceder.

Los que salen a trabajar honestamente solo le piden a su Dios que los guie y permita que al terminar el día puedan volver a compartir con sus familias, pero los ladrones  ¿qué será lo que le piden a su Dios?  Será que los deje robar en paz.

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